Mina de las Pozas

Explotación familiar de pequeña envergadura de mediados del siglo XX, cuya importancia radica en la presencia de unas de las pocas torres metálicas aún existentes en el Valle de Alcudia, dado que en la mayoría de las explotaciones la extracción se llevaba a cabo mediante una polea fijada a un castillete de mampostería realizado con materiales de la zona.

Pozo Minero Los Dolores

A 5 Km al sudoeste del grupo minero La Romana-Veredilla se localiza la mina denominada “Los Dolores”, junto a la Cañada Real Segoviana y al margen derecho del camino que unía la estación de ferrocarril de Veredas con Minas del Horcajo. Se trata de una construcción de finales del siglo XIX, compuesta por un castillete de mampostería muy bien conservado, bajo el cual se abre un pozo. En las cercanías podemos apreciar restos de un aljibe y los enganches de los cables tensores que sujetaban la rueda metálica. El filón de mineral esta marcado por algunas rafas visibles en superficie.

Grupo Minero La Romana-Veredillas

Este grupo Minero está formado por 3 enclaves

1.- Aldea de Veredillas

En torno a 1880, una vez que Ceferino Avecilla fue el propietario de las explotaciones y crea “La California Manchega” ; se construye la aldea de Veredilla para los trabajadores de la mina dotado de canalizaciones de agua, diversas calles a distintas alturas e, incluso, una ermita que en 1887 se erige en honor a San Ceferino; se construye 45 metros por encima de las minas para evitar el paludismo, endémico en el Valle de Alcudia por aquellas fechas.

A partir de 1900, se abandona la explotación de La Romana y el grupo minero empieza a declinar, aunque hacia 1914 aún contaba con 49 casas y 238 habitantes. Durante los años 70 del siglo XX las escombreras fueron relavadas.

En la actualidad se observa un gran dique de estériles, y abundantes restos de castilletes de mampostería que se elevan sobre profundos pozos, en los que todavía se pueden ver los arranques de las galerías perpendiculares enmarcadas por arcos de medio punto realizados en ladrillo macizo. En la antigua aldea de Veredilla, se aprecian los restos de las calles empedradas dispuestas en bancales a diferentes alturas para salvar la pendientes, que se comunican por medio de escaleras realizadas en ladrillo macizo. De las viviendas solo se conservan los cimientos de mampostería y el inicio de los alzados de tapial muy deteriorados, excepto una de ellas que conserva la estructura original intacta.

2.- Mina La Emperatriz

Es una de las principales concesiones del grupo minero La Romana-Veredilla. Mantiene dos castilletes de mampostería con construcciones anexas para la maquinaria, separados unos 100 metros en dirección E-O. Entre ambos se localiza un gran dique de estériles.

3.- Mina La Romana

Localizado en la parte central del Valle de Alcudia, en Almodóvar del Campo, abarca de 5 a 6 Km2, entre los puertos Pulido y Veredas de la Sierra de la Solana de Alcudia y agrupa un gran número de concesiones: Porvenir, La Llave, Santa Ana, Federico, Emperatriz, etc., de las cuales la más importante es la denominada “La Romana”.

En galerías del pozo La Romana, a 120 metros de profundidad, se localizaron diversos objetos de época romana como lucernas, monedas, un pico y un cangilón que pertenecía a un sistema de desagüe por poleas, todos ellos del siglo I d.C.. Además las rafas antiguas se observan aún hoy en los entornos de muchos de los pozos de esta zona.

A mediados del siglo XIX, la empresa La Victoria investiga la zona de La Veredilla y en 1856 la Compañía General de Minas hizo lo propio con La Romana.

El mayor desarrollo de los trabajos de extracción se realiza entre los años 1888 y 1894. El impulso se debió al cambio de propietario, en 1880 Ceferino Avecilla, creo la sociedad llamada “La California Manchega”, explotando especialmente La Romana.

Minas del General-Las Panaderas

Relacionadas con el cercano grupo minero de La Romanilla y ubicadas en el municipio de Cabezarrubias del Puerto.

La mina del General se caracteriza por la existencia de una gran cantidad de edificaciones de tapial con base de mampostería, en su mayoría anexas a pozos profundos forrados con muros de mampostería; con abundantes escombreras.

Hacia el norte aparecen los restos de la Mina de las Panaderas de similares características a la anterior.

Fundición de El Robledo

En el extremo oriental del Valle de Alcudia, en el termino municipal de San Lorenzo de Calatrava, a unos 3 km del Camino de la Plata, en la Sierra del Agua, se encuentra este enclave de transformación de minerales.

Este escorial de enormes dimensiones, 25 Has de extensión, tenía en sus inmediaciones una antigua fundición, posiblemente romana. Con ruinas de un horno de fundición construido con bloques de cuarcita de forma oval, cuyo eje mayor mide 2,10 metros y su diámetro interior 0,8 metros.

En 1870 existía una pequeña fundición, después de este momento, en los años 60 del siglo XX las escorias han sido lavadas sucesivamente.

Se observan restos de construcciones dispersas entre las escorias. Como en otras fundiciones de la comarca del Valle de Alcudia, en las inmediaciones de El Robledo, no hay minas de plomo o plata, las más próximas se encuentran en la provincia de Jaén, en los entornos de El Centenillo, al pie del mismo Camino de la Plata. Por lo que el mineral debía de llegar a este centro de transformación especializado en la fundición, de otras zonas mineras.

Grupo Minero La Gitana

Estaba compuesto por dos concesiones: “Lealtad” y “Tres amigos”, que ocupaban una extensión de 12 Has, donde se explotaron 500 metros del filón La Gitana.

La explotación se pone en marcha hacia 1896 alcanzando una producción de 160 toneladas, para llegar a 25.000 en 1913, momento en el que se abandonan temporalmente los trabajos.

Los últimos datos de explotación datan de las décadas de 1950 y 1960, momento en que estaba funcionando un lavadero de flotación para la extracción primordialmente de blenda. Este lavadero junto con el de la Mina Diógenes son los últimos testimonios de la actividad minera en el Valle de Alcudia, que todavía hoy podemos ver en la zona sur de la mina de La Gitana.

La Gitana presenta dos importantes conjuntos separados por una gran escombrera. El primero se sitúa en la zona más elevada, compuesto por tres pozos, lavaderos, tolvas, edificios anexos y una gran chimenea de mampostería con esquinas reforzadas con ladrillo macizo, todo ello de finales del siglo XIX y comienzos del XX. El segundo grupo, mucho más moderno y modesto, lo constituyen los lavaderos empleados en el relavado de las escombreras antiguas y estuvieron en funcionamiento hasta la década de los años 1970.

En las inmediaciones de esta mina encontramos otros pozos y grupos que también explotaban parte del filón La Gitana. Al este se localizan las minas San Pedro y Encinarejo; al sudoeste la mina Victoria Eugenia que se explotó hasta1945; y, hacia el sudeste, el llamado Grupo Villalba explotado entre 1878 y 1898. Algo más alejadas se encuentran las minas de Santa Bárbara y el Burcio.

Complejo Minero de Minas de Diógenes

En época romana en este lugar se desarrolló un poblado, una explotación minera y una fundición. El poblado romano se sitúa sobre el espolón, donde se encuentra el poblado minero moderno, dominando el rico filón de galena argentífera y el espacio circundante. Existen dos habitats yuxtapuestos: Diógenes I y Diógenes II.

Diógenes I tuvo una extensión de 6 o 7 Ha, ubicado junto al filón de mineral, el inicio del asentamiento fue a finales del siglo II a C. y su desarrollo durante la primera mitad del siglo I a.C., fue abandonada a mediados del siglo I a.C. La proximidad del yacimiento a la vía Castulo-Sisapo y el acceso al valle de Guadalquivir a través del Jándula, lo pone en relación con el distrito minero de Castulo y la societas castulonensis.

Diógenes II se desarrolló a partir de la primera mitad del siglo I d.C., al oeste de Diógenes I, de cronología altoimperial (siglos I y II d.C.); el poblamiento y explotación minera fue menor que el anterior, aunque existen vestigios de una fundición al norte del asentamiento.

Esta explotación minera posiblemente tuvo continuidad durante el siglo XVI, siendo el momento de máxima expansión a lo largo de los siglos XIX y XX.

En 1892 es adquirida por la Sociedad Minera y Metalúrgica de Peñarroya, cobrando un nuevo auge. El brusco descenso de los precios del plomo, a comienzos de los años 30, hace que se cierre la explotación en 1932. Diez años más tarde, se reanuda la actividad con la instalación de un lavadero de minerales y en 1943 se logra una explotación regular, con más de 2000 toneladas anuales de mineral extraído, y entre 130 y 250 obreros. En 1958 se mejoran las instalaciones del lavadero, hecho que hace aumentar la producción. (Durante los años 60 y 70 únicamente siguen en activo los trabajos, muchas veces de investigación de Diógenes y el lavadero de flotación de La Gitana en Mestanza.)

Se conservan restos de las instalaciones más modernas: restos de las viviendas de los trabajadores de las minas, algunas instalaciones mineras, los lavaderos y una pequeña capilla. También quedan los restos del Balneario de Las Tiñosas. Destacar que todavía se aprecian en superficie las rafas o trincheras de explotación del filón de época romana.

Ha sido la última explotación subterránea de la comarca, procediéndose a su desmantelamiento en 1979.

Fundición Romana de Valderrepisa

Tiene una extensión de 4 Ha, de las que solo se han excavado 1.100 m2, esta a una altitud de 860 metros sobre el nivel del mar, aunque esta rodeado de montañas con alturas superiores a los 1.100 metros.

El entorno posee abundancia de agua y de madera, a la vez que esta aireado, elementos clave para la ubicación de una fundición para la transformación de mineral.

En este poblado-fundición romano se ha documentado una sola fase de ocupación de época romano-republicana, que abarca aproximadamente un siglo (mediados del siglo II a mitad del I a.C.).

En la zona excavada se distinguen tres áreas. El sector A se sitúa en el extremo norte, donde se localiza una calle central en torno a la que se distribuyen de forma diferenciada series de estancias, unas para producción y otras para habitación, a las que se accede por otra calle que no ha sido excavada. El sector B localizado en el centro de la zona excavada, es un gran espacio abierto, sin apenas estructuras pero con abundantes restos de escorias, plomo fundido, cerámica y tierra quemada. El sector C es la zona más meridional del área excavada donde se vuelven a localizar zonas de habitación y lavaderos para la transformación del mineral.

Entre el material arqueológico exhumado, destacan los elementos relacionados con la actividad de transformación del plomo y la plata: restos de fundición y utillaje de plomo. Además se han documentado abundantes restos de cerámica común y hallazgos numismáticos. La circulación de moneda romana y los restos de cinabrio en las canalizaciones del poblado, vinculan política y administrativamente la fundición de Valderrepisa con la cercana ciudad de La Bienvenida-Sisapo.

Pozo Minero Las Simonas

Situada en la mitad oriental del Valle de Alcudia, en las proximidades de Hinojosas de Calatrava, siendo una explotación de las más recientes.

Este conjunto esta compuesto por una serie de labores compuestas por dos pozos de unos 60 metros de profundidad y separados entre sí 50 metros. Dichos pozos dan paso a cuatro plantas, dos de ellas comunicadas entre sí. El pozo más meridional es de mayores dimensiones, se encuentra parcialmente cubierto por una estructura metálica resto del sistema de acceso al interior de la mina, al oeste, existen restos de construcciones empleadas para la maquinaria anexa. Al este se localiza un gran dique de estériles.

Mina del Encinarejo

A comienzos del siglo XX, en las cercanías de Mestanza, aparece un importante número de explotaciones mineras y de transformación asociadas al descubrimiento del filón denominado “La Gitana” rico en galena y blenda; una de las más importantes fue la del Encinarejo.

Ubicada en la falda del monte homónimo, en la parte mas alta existen dos pozos asociados a tolvas y piscinas de decantación, y una magnifica construcción de una chimenea y edificios anexos pertenecientes a un horno. Junto a este se distribuyen grandes naves compartimentadas realizadas con base de mampostería y alzados de tapial. En la parte central se localizan otras dos bocas de acceso al interior de las galerías. En la parte baja se localizan otras instalaciones de mampostería y tapial posiblemente para alojamiento de obreros y almacenes.

Grupo Minero El Hoyo-Nava de Riofrío

Este grupo minero está configurado por 2 enclaves:

1.- Mina Los Pontones-Hoz del Chorrillo

Los trabajos mineros en esta zona se remontan a época romana.

En 1893, se conocían en la zona siete concesiones mineras centradas en su mayoría en la llamada Hoz del Chorrillo, junto al cauce del Riofrío.

A comienzos del siglo XX la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya pone en explotación los filones de la zona conocida como El Hoyo-Nava de Riofrío. En el periodo comprendido entre 1920 y 1926, se multiplican el numero de concesiones, llegando al tener la empresa un autentico coto minero de 11.000 Has de extensión, repartidos en los términos municipales de Solana del Pino, Mestanza y San Lorenzo de Calatrava.

En esta zona destacan dos puntos de interés: el poblado minero de Pueblo Nuevo o Nava de Riofrío y la explotación de la Hoz del Chorrillo.

Fue el conjunto explotado con más interés, se reconocen en la zona más de 26 filones aunque solo se explotaron 5 ó 6. Los filones más importantes son los denominados “San José” y “Los Diegos”. Los principales esfuerzos se centraron en el margen izquierdo del Riofrío, donde en 1924 se habían excavado más de 2 km de galerías y cruceros de reconocimiento de los filones.

Aunque las expectativas no se vieron cumplidas, las producciones fueron importantes, entre agosto de 1929 y el primer semestre de 1931 se extrajeron 132.170 toneladas de mineral. Produciéndose el cierre de las minas en 1931, confluyendo tres factores: bajada del precio del plomo en los mercados internacionales, menor riqueza de los filones de lo esperado y, por último, la coyuntura histórica y el cambio político que se produjo en España a comienzos de los años 30.

2.- Pueblo Nuevo

Los trabajos mineros en esta zona se remontan a época romana.

En 1893, se conocían en la zona siete concesiones mineras centradas en su mayoría en la llamada Hoz del Chorrillo, junto al cauce del Riofrío.

A comienzos del siglo XX la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya pone en explotación los filones de la zona conocida como El Hoyo-Nava de Riofrío. En el periodo comprendido entre 1920 y 1926, se multiplican el numero de concesiones, llegando al tener la empresa un autentico coto minero de 11.000 Has de extensión, repartidos en los términos municipales de Solana del Pino, Mestanza y San Lorenzo de Calatrava.

En esta zona destacan dos puntos de interés: el poblado minero de Pueblo Nuevo o Nava de Riofrío y la explotación de la Hoz del Chorrillo.

La Nava de Riofrío es construida en 1923, no solo tiene las viviendas de los mineros y los técnicos, también esta dotada de escuelas, hospital, oficinas, cooperativa, cuartel de la guardia civil y fabrica de harina y pan. Además de servicio de agua potable, energía eléctrica y teléfono; completado todo ello con la construcción de una carretera que comunicaba el coto minero con Mestanza. El paludismo fue un factor negativo en el desarrollo de este núcleo, en 1927 de 703 habitantes el 52% estaban afectados por esta enfermedad.

Mina del Burcio

Asociada al auge de explotaciones mineras de comienzos del siglo XX, cuyo hilo conductor era el filón de la Gitana, aunque parece contar con trabajos antiguos.

En su estructura se observan las antiguas instalaciones, destacando el castillete, edificios anejos construidos con material volcánico de la Colada del Burcio, plantas de lavado, etc.

El Castillete de extracción de esta mina presenta la característica de estar totalmente construido a base de mampostería y ladrillo visto, como muchos de los castilletes que aún se conservan en la Comarca, su gran robustez servía para soportar las presiones a las que les sometía la máquina de extracción.
Su funcionamiento es igual al de las torres metálicas, con polea en su parte superior y sala de máquinas en edificio contiguo.

Yacimiento Arqueológico de La Bienvenida

EL YACIMIENTO DE SISAPO – LA BIENVENIDA

INTRODUCCIÓN: EL VALLE DE ALCUDIA EN ÉPOCA ROMANA

La Comarca que hoy constituye el Valle de Alcudia debió incorporarse dentro de los patrones políticos y económicos establecidos por Roma a partir del 180 a.C. Sin duda el principal atractivo ejercido por este territorio en la Antigüedad se asocia con la riqueza metálica de sus filones de cinabrio y galenas argentíferas. El asentamiento romano en esta zona vino de la mano de una explotación económica intensiva centrada directa o indirectamente en la actividad minero-metalúrgica, eje principal a partir del cuál se articuló gran parte del poblamiento de la comarca creándose una red viaria regional.

Las minas empiezan a ser explotadas por los romanos desde el final de las guerras lusitanas, pero el beneficio a gran escala se producirá a partir de finales del siglo II a.C., siendo la primera mitad del siglo I a.C. el momento de mayor actividad.

La implantación territorial de Roma consiste en la potenciación de enclaves preexistentes a su llegada, como La Bienvenida-Sisapo, que hunde sus raíces en el Bronce Final y había sido un importante centro durante la época ibérica. Se trata del núcleo urbano de mayor entidad de la zona y del centro gestor de los recursos mineros.

Directamente en relación con la explotación minera se fundaron nuevos núcleos de diferente categoría:

  • Poblados mineros: Son los lugares de habitación de los trabajadores de una mina.
  • Complejos minero-metalúrgicos: Consiste en una agrupación conformada por un poblado y un centro de transformación del mineral, que se localizan junto a los filones en explotación. El mejor ejemplo es Mina Diógenes (Solana del Pino).
  • Centros metalúrgicos: Se trata de enclaves dedicados a las actividades de transformación metalúrgica. El mejor conocido es Valderrepisa (Fuencaliente).

Una consecuencia fundamental de la presencia romana será la articulación de un entramado viario que facilitara la administración de los recursos minerales. Esta red de comunicaciones aprovechó, en parte, los pasos tradicionales entre las cuencas del Guadiana y el Guadalquivir, sistematizando rutas que habían sido transitadas durante el primer milenio a.C. Una vía principal recorría el Valle de Alcudia longitudinalmente enlazando Sisapo con Mérida y Zaragoza, en tanto que otros caminos de vital importancia minera comunicaban Sisapo con Corduba y Castulo.

Tras el esplendor de la época romana, la explotación del cinabrio será retomada durante el periodo islámico, en tanto que las minas de galenas argentíferas no serán objeto de nuevos trabajos hasta el siglo XVI.

EL YACIMIENTO DE SISAPO – LA BIENVENIDA

Los trabajos de excavación sistemática que se vienen realizando desde 1980 están sacando a la luz restos de un núcleo antiguo que funciona casi interrumpidamente entre fines del siglo VIII o inicios del VII a.C. hasta el siglo V d.C. El momento de fundación se relaciona con la Cultura Tartésica asentada en el Suroeste. Entre el siglo VII y la primera mitad del VI a.C. se desarrolla el Período Orientalizante, durante el cuál el yacimiento permanece abierto a los estímulos derivados de la simbiosis entre los elementos indígenas y los aportes de los contactos con fenicios y griegos a través del sur peninsular. A partir de mediados del siglo VI a.C. y hasta finales del IV a.C. se asiste a la gestión y desarrollo de la Cultura Ibérica perteneciente a la región denominada Oretania.

Los restos constructivos pertenecientes a las primeras fases corresponden a viviendas de planta angular, con los muros de adobe o tapial levantados sobre un pequeño zócalo de piedra y la cubierta de ramajes sobre un entramado de madera (Área 2). Este modelo se mantuvo invariable durante el periodo ibérico antiguo y pleno, época en la que se documentan viviendas con varias habitaciones con hogares en adobe en su interior. A esta fase se ha adscrito también los vestigios de un sistema defensivo. Se trata de una muralla de casamatas; consta de dos muros paralelos y pequeños muretes transversales que conforman estancias comunicadas entre sí, con una clara funcionalidad habitacional, ya sean por almacenes, talleres o para cualquier utilidad.

Los primeros restos que acreditan la presencia romana se remontan a fines del siglo II a.C. Una transformación urbanística importante se produjo a comienzos de nuestra era, consolidándose un nuevo trazado urbano del que se han excavado una calle de estructura porticada –el kardo maximus– en dirección N-S, a la que abren varias tiendas (tabernae) y una enorme casa, a la que denominamos la Domus de las Columnas rojas.

Desde el siglo V d.C. el solar de SISAPO se abandona hasta convertirse en cantera para las construcciones medievales existentes en la aldea, como la Ermita de Nuestra Señora de las Candelas, el cementerio de pastores o la Venta.

Nos hallamos ante un enclave de importancia singular, existen dos documentos epigráficos recuperados en el propio yacimiento que confirman la identidad del núcleo con la capital minera que gestionó la explotación del mercurio y la plata existentes en la vertiente sur de Sierra Morena. Esta actividad constituyo la función esencial del núcleo desde su fundación, tal y como acredita el hallazgo de cuarcita con impregnación en cinabrio en niveles de fines del siglo VIII , comienzos del VII a.C.

Minas del Horcajo

La explotación y poblado minero de El Horcajo se encuentra ubicado en pleno corazón de Sierra Madrona, en el termino municipal de Almodóvar del Campo, a 28 km de la estación de ferrocarril de Veredas. Fue el segundo en importancia de toda la comarca, después del de Villagutiérrez en Villamayor de Calatrava.

El grupo minero del Horcajo se ha caracterizado por el elevado contenido en plata (1,7 a 2 kg de plata y del 68 al 77% de plomo por tonelada de mineral-galena argentífera). La organización y los medios de producción eran de los más avanzados en su momento, por lo que su productividad era de las más altas. A comienzos del siglo XX, la extracción del mineral se hacía con aire comprimido, se trasportaba en un cable flotante de casi un kilómetro hasta el lavadero situado junto al ferrocarril. Los sistemas de desagüe fueron muy importantes, dada la frecuencia en la inundación de las galerías, de esta manera los antiguos malacates accionados por maquinas de vapor, fueron sustituidos por bombas de balancín, estas en 1891 por bombas Rittinger y, por último, estas fueron reemplazadas por bombas centrífugas eléctricas en 1900; siendo la tecnología minera más avanzada del momento en España.

En el cerro donde se ubicaban los pozos mineros y en torno a ellos, se formo un poblado minero que llego a disponer de hospital, farmacia, escuelas, una cooperativa de consumo y sociedades de socorros y recreativa. Además contaba con una iglesia dedicada a San Juan Bautista. En el momento de máximo apogeo de la explotación llego a tener 554 casas y 1876 habitantes. En la actualidad se mantiene en pie la Iglesia, algunos interesantes castilletes de obra, escombreras e instalaciones de lavaderos y talleres. El antiguo trazado del ferrocarril de vía estrecha de principios del siglo XX, nos ha dejado un impresionante túnel de acceso y un formidable puente.

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