Sierras Garganta-Madrona

Al sur de las sierras de la Garganta-Madrona-Quintana se desarrolla un área deprimida (600–700 m), relativamente llana y de grandes dimensiones, 62 km de longitud por 6 km en su parte más ancha: el pie de monte meridional de la sierra. Se extiende ya en Andalucía, aunque también está incluida en una pequeña parte en la Comarca del Valle de Alcudia. Los roquedos menos resistentes (esquistos, pizarras) y la presencia de los glacis de las rañas han conformado estas planicies que se encuentran cubiertas de encinares adehesados, en algunos casos de cierta densidad. Otras formaciones vegetales importantes son las saucedas, ubicadas en tramos fluviales lentos, generalmente sobre depósitos recientes de arena y grava, siendo especialmente frecuentes en las vegas arenosas del río Guadalmez.

Sierras y Valles del Montoro y Robledillo

Vistas desde la Sierra Sur de Alcudia o desde Sierra Madrona, estas sierras se perciben como algo menos importante y más modesto de lo que en realidad son. Asimismo, desde el punto de vista geomorfológico, constituyen la transición entre las dos unidades naturales, labradas en las duras cuarcitas armoricanas. Sin embargo, se trata de una unidad cuyas alturas están comprendidas entre 700 y 1.000 m y, aunque sus roquedos no sean tan resistentes, han logrado aguantar los duros procesos erosivos, quedando en resalte. Este paraje forma un impresionante graderío, en cuyas partes más bajas circulan refugiados como actores principales el río Montoro y el Robledillo, secundados por una gran red de arroyos y vertientes que esconden bosquetes ribereños de gran valor a base de alisos, fresnos y sauces. En esta alternancia de zonas altas y bajas dominan en el estrato arbustivo extensos brezales y en las hondonadas de manera más puntual las hidroturberas. La fauna dominante es la propia de estos ecosistemas como el martín pescador, el ruiseñor común, la oropéndola, el turón, el tritón ibérico o la ranita de San Antonio, entre otras muchas especies.

Valle de Alcudia

Es una de las depresiones con más personalidad geográfica de la Meseta Sur, dadas sus grandes dimensiones y sus caracteres relativamente semejantes a lo largo de unos 100 km de NO a SE, que es su dirección general. Su anchura, bastante homogénea, es de 10 a 15 km, por lo cual el término de valle califica bien esta gran depresión. Sin embargo, su carácter perfectamente cerrado, individualizado y continuo procede, en buena parte, de las alineaciones serranas que lo enmarcan.

En realidad, puede descomponerse en tres tramos: el oriental con presencia de importantes barrancos y vallejos que accidentan con gran profusión el valle (550–800 m), el central que resulta el más llano (720–760 m), y el occidental con caracteres de transición entre los anteriores (400–650 m). Esta diferenciación resulta de la desigual incidencia de la red fluvial con mayor capacidad en los extremos y mucho menor en el centro del Valle.

Las precipitaciones anuales oscilan entre 500 y 550 mm, siendo por tanto un sector algo menos seco que las depresiones del Campo de Calatrava, situadas al norte. Por eso, es el complejo vegetal del encinar el que domina, pero las formaciones que aparecen son extraordinariamente abiertas dados los seculares usos ganaderos del valle. Además de las dehesas de encinas suele ser habitual la retama, que la acompaña con frecuencia en estado adehesado. Los pastizales, que constituyen también una nota dominante de Alcudia, están compuestos por vallicares y majadales. En los múltiples barrancos que accidentan el valle y al amparo de condiciones más húmedas suelen progresar los tamujales.

Los encinares adehesados presentes en la mayor parte de Alcudia y los característicos pastizales otorgan un valor natural y sobre todo faunístico, rural y cultural extraordinario. La notable longevidad de las encinas es una característica que se encuentra aquí muy bien representada, con muchos ejemplares centenarios y uno de ellos (la Encina de las mil ovejas) al que la tradición popular le asigna casi el milenio.

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